Rene esta sentado en la banca de un parque que se encuentra cerca a su casa, y también cerca a una iglesia, a la cual nunca asiste, por que dejo de creer hace ya bastante tiempo. Se encuentra solo, es de noche, estaba caminado rumbo a su casa pero sintió que debía parar y sentarse un momento; rene sabe que corre peligro al sentarse en esa banca solitaria, sabe que en unos cuantos minutos vendrán unos jóvenes a robarle lo poco que tiene, y ellos al ver que no trae nada mas, lo golpearan sin compasión. Rene se sienta y recuerda los días en que todo era mas fácil, es decir los días en que era un simple estudiante de secundaria.
Sentado recuerda a una chica, esa chica se llamaba diana, era mayor que el por dos años, fue la segunda enamorada que tuvo, recuerda cuando después de las labores colegiales ambos venían a refugiarse a ese parque que a esta hora luce desolado, y solo acompañado por la tenue luz y un viento gélido, que hace estornudar a rene. Diana y rene siempre venían a sentarse en este parque después de las clases, conversaban, se abrazaban, y se besaban; olvidaban el transcurrir del tiempo, olvidaban que tenían que ir a sus casas, se sentían felices viviendo ese amor prematuro y jovenzuelo. Ese parque le trae grandes recuerdos, allí discutían, allí se reconciliaban y, fue allí donde empezaron a descubrir unos placeres que, los dejaban a ambos sin habla ni gesto.
Para rene esos placeres le eran completamente nuevos, empezaba a descubrir cosas que nunca imagino que serian reales. Muy por el contrario para diana no era nada anormal lo que sentía, ella ya lo había sentido en brazos de otro hombre, pero rene no lo sabía. Ambos se sentaban mirándose frente a frente, rene la besaba primero, diana le seguía, rene empezaba a besarla con mas fuerza, la acariciaba con suavidad, tocaba su rostro frío, diana lo cogia del antebrazo con fuerza, le tocaba la espalda, rene bajaba lentamente su mano por los pechos de diana, suavemente acariciaba su pierna, ella se estremecía, seguían besándose; diana recorría su mano por la pierna de rene y, poco a poco se acercaba mas a la entrepierna, diana sentía la fuerza de rene, lo acariciaba y besaba. Rene cogia la cintura de diana, una cintura muy bien formada, y a roces lentos bajaba a ese lugar donde diana se estremecía con mas fuerza, y soltaba besos mas apasionados, hasta que una señora les dijo: ¡jóvenes váyanse a su casa carajo! ¡Debería darles vergüenza! , y ambos se miraron y sonrieron.
Rene sonríe recordando esos momentos cargados de miedo y diversión, sonríe también por que recuerda que era feliz con diana, la mujer que el pensó seria su mujer.
Ahora a rene le cae una lágrima, por que recuerda el rostro de diana cuando le dijo que había estado con otro hombre, su primer enamorado y que lo seguía amando. Recuerda esas palabras crueles y fulminantes como si fueran ayer, sentados en la banca de siempre, en esa banca en la cual están incrustadas en la madera el nombre de ambos encerrados en un corazón.
Empieza a caer una garúa cruel, rene deja los recuerdos a un lado y se marcha a su casa, pensando en diana, la mujer que le enseño que el amor es siempre decir la verdad.
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