miércoles, 16 de junio de 2010

MIS MEJORES VIAJES.

Recuerdo exactamente la edad en que empecé a realizar mis primeros viajes, mis primeras aventuras, más que impulsado por el sentido de descubrir cosas nuevas, fui impulsado por el deseo humano (me refiero al deseo sexual que es el mas humano de los deseos) ; ese deseo humano, me llevo a conocer lugares que jamás pensé que conocería, lugares llenos de sorpresas, en donde no solo existe el ser humano –y especialmente la mujer– como instrumentos físicos, sino también sus emociones y sus sentimientos.

Mi primer viaje fue a los catorce años, en auto muy bonito, yo dude en subir por mi extremada timidez, y por mi notada inexperiencia; pero la chica que iba en ese auto bonito, me dio confianza. Ese primer viaje fue con lucia, una chica delgada, de cabellos lacios, con una vocecita muy particular como si se tapara la nariz al hablar; ella fue mi primera experiencia, a diferencia mía, ella conocía ya algunos lugares, ya había recorrido ciertos caminos; ella me enseño los lugares principales que tenia que saber, las cosas que no podía olvidar. Nos divertíamos mucho, yo la besaba a cada instante, y le preguntaba si estaba mejorando, y ella me decía: masomeos pero tienes que seguir practicando, y yo la abrazaba y la volvía a besar.

Todo iba bien me sentía feliz viajando con lucia, hasta que vi en el camino a una mujer que sentía que me llamaba, no le dije a lucia que bajaría del auto en que estaba viajando con ella, solo me tire en busca de esa mujer. Me subí a otro auto con diana, una mujer de cabellos oscuros y de curvas sobresalientes, y continué mi viaje con ella. Ella me enseño lugares que no pude conocer con lucia, lugares mas profundos mas peligrosos, pero a la vez mas divertidos y sobre todo placenteros. Tenía 15 años cuando viajaba con ella, ese viaje duro mas tiempo, y yo ya me sentía cansado de pasar por los mismos lugares, sentía que daba vueltas, y por eso decidí bajarme. Diana no quiso que bajase, pero una vez más me tire del auto y ella entre lágrimas me hizo adiós a lo lejos.

Después de tirarme del auto en que viajaba con diana, decidí regresar al lugar de donde vine, del que jamás debí salir. Pero en el camino de regreso, una mujer de otra ciudad me invito a subir a su auto y llevarme a donde yo quisiera. Se llamaba fiorella, la mujer mas hermosa que mis ojos hayan visto, de caderas perfectas, de cabello lacio, y ojos pequeñitos como si se hubiese chupado un limón; así que decidí subir a su auto, y apenas me senté a su lado, sentí que no bajaría nunca. Nuestro viaje fue perfecto, jamás tuvimos discusiones, ella me quería, yo la quería a ella, la pasábamos más que bien, aunque no recorrí, los lugares peligrosos y placenteros que diana me enseño, sentí que no era necesario pasar por ellos, y si ella no los conocía, tampoco se lo enseñaría. Todo iba bien, hasta que, fiorella se bajo del auto sin decirme nada, y dejándome una nota en la cual me decía que, tenía que regresar a la ciudad de la que salio, y que ya no regresaría, y en consecuencia ya no viajaríamos juntos. Quede triste al leer esa nota, por primera vez no quería dejar de viajar, pero el destino: cruel, perverso, pérfido, quiso que deje de hacerlo, y no tuve más remedio que aceptarlo. Jamás olvidare a fiorella: la mujer de labios suaves y sensibles.

Viaje solo por mucho tiempo, me sentía bien, disfrutaba de mi soledad, no tenia amigos, no los necesitaba, solo me buscaban para pedirme dinero (dinero que yo tampoco tenia), aunque en ocasiones me sentía triste y mal, por no poder conversar con nadie, trataba de superarlo, concertándome en ese viaje que me propuse seguir sin ayuda de nadie. Esa soledad me duro dos años.

Ya enrumbado en mi viaje, vi en el camino a una mujer agradable, de cabellos rizados y castaños, una mujer muy segura de si misma, con una autoestima muy alta, y cierto grado de madurez. Enseguida me sentí atraído por ella, por yuliana; y decidí viajar con ella. Nuestro viaje fue largo, no fue nada fácil, al principio, quería bajarse del auto pero yo le rogaba que no lo hiciera, poco a poco empezó a disfrutarlo, cada paisaje del viaje era hermoso, recorrimos muchos lugares, conocimos y experimentamos cosas nuevas, también fuimos por los lugares peligrosos y placenteros, pero mas hermosos eran los viajes en los que me quedaba dormido a su lado. El viaje se interrumpió por mi culpa, una vez mas sentí que todo daba vueltas, y quería bajarme, pero no lo lograba, no tenia el valor suficiente, no quería volver a quedarme solo. Yo en la puerta del auto, sin saber si saltar o no, hasta que a lo lejos vi a una mujer me impulsaba a saltar, me daba fuerzas, valor, y gracias a ella salte de ese auto, dejando a yuliana triste y rencorosa.

La mujer que me impulsaba a saltar se llamaba Sandra, una mujer hermosa, no la podría describir, ella me recogió cuando salte, y estuvo conmigo en todo momento, nos fuimos en otro auto, en una ruta de viaje diferente. Todo estuvo bien con Sandra, era feliz, aunque habían discusiones en el viaje, lográbamos superarlas; ella me enseño lugares distintos, lugares que había visto en el camino, pero que jamás quise entrar por miedo al vicio, pero con Sandra si entre, me atreví, ella fue mi guía en esos lugares misteriosos. No caí en el vicio, por que mi cabeza (y mi bolsillo) no me dan para esos viajes, pero disfrutaba cuando estaba con ella. Ese viaje no duro mucho, al poco tiempo, Sandra se escapo, una noche furtiva, en un auto mas bonito, con un chofer más agradable, y nunca más regreso, a lo lejos me hizo un adiós. Me sentí humillado, maltratado y engañado por Sandra, pero también me sentí agradecido, por que me enseño a vivir el viaje entre dos y a mirarnos frente a frente con sinceridad y ternura.

Los viajes nunca resultan ser del todo placenteros, muchas veces recorres caminos muy pedregosos, y sientes que no vas a llegar a tu destino, mi destino aun no se cual es, aun no se en que lugar debo parar, sigo viajando sin rumbo, sin saber si recoger a alguien, o tirarme del auto, y regresar al lugar donde comencé y del que jamás debí salir. Por el momento quiero seguir viajando y conocer nuevos lugares.

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